LA GUERRA DEL YOM KIPPUR, 1973

DESPERTA FERRO - CONTEMPORANEA N. 3

Codice: 590R004003

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  • El legado de la Guerra de los Seis Días por Thomas G. Fraser (University of 1Ulster). La crisis de 1967 había demostrado de forma meridiana el grado de volatilidad que había alcanzado la situación en Oriente Medio. El mundo árabe nunca había aceptado la partición de Palestina y el establecimiento del Estado de Israel en 1948, mientras que este no veía motivos por los que su existencia no debiera ser reconocida y salvaguardada. La cuestión fundamental, por tanto, era si se llegaría a algún tipo de acuerdo de paz tras la guerra. Las esperanzas en una solución diplomática eran sombrías: la contundente naturaleza de la derrota árabe no les predisponía a hacer concesiones, mientras que Israel, hasta entonces rodeado por ejércitos árabes hostiles, era reacio a alcanzar compromisos.

 

  • Egipto: de Nasser a Sadat por Gennaro Gervasio (The British University in Egypt) Existe un gran consenso historiográfico en considerar que la Guerra de Octubre de 1973 fue un verdadero punto de inflexión en la historia del Egipto contemporáneo porque, la que el régimen se apresuró en definir como una “victoria”, permitió a Anwar el-Sadat apartarse de la alargada sombra de su predecesor, desaparecido trágicamente apenas tres años antes. Si bien es innegable que solo el estatus de “héroe del cruce” (batal al-‘ubūr) permitiría a Sadat realizar sus planes para “el nuevo Egipto” post-nasserista, el presente artículo pretende demostrar que, tanto a nivel de política interna como en un plano internacional, Sadat no solo manifestó ya sus intenciones con anterioridad a la guerra sino que, en algunos casos, es posible trazar una continuidad entre el “Nasser derrotado” posterior a 1967 y las políticas de su sucesor, pese a que hoy buena parte de estudiosos y periodistas –como los partidarios de ambos ex presidentes– sostengan lo contrario.

 

  • Fuerzas de Defensa de Israel. Organización y doctrina, 1967-1973 por Dov 3Glazer (Begin-Sadat Center). Cuando estalló la guerra el 6 de octubre de 1973, las FDI fueron cogidas desprevenidas en más de un aspecto. El fracaso de la inteligencia en identificar la amenaza estratégica y operacional en el Sinaí y el Golán supuso que no pudieran desplazar tropas suficientes a los frentes para encarar el ataque. La total confianza árabe en los misiles antiaéreos y contra- arro permitió que se anulara la manifiesta superioridad aérea y la  aniobrabilidad terrestre israelíes. Sin embargo, a todo ello se sumaron los errores doctrinales en numerosos aspectos de planificación y ejecución de las operaciones, una “doctrina de combate” que pesó hondamente sobre las FDI. Al menos, el ejército demostró excelencia en un aspecto: extraer lecciones durante la batalla. Así, aunque las fuerzas terrestres habían olvidado cómo emplear las fuerzas acorazadas en conjunción con la infantería, la artillería y demás unidades, se vieron obligadas a aprender la lección de nuevo.

 

  • Guerra en el Sinaí. El frente sur por Benny Michelsohn. La guerra comenzó simultáneamente en dos frentes –Siria al norte y Egipto al sur– el día del Yom Kippur de 1973, 6 de octubre, a las 14.00 horas y las tropas israelíes apostadas en las fronteras, en su mayoría fuerzas acorazadas regulares, hubieron de enfrentarse a unos contingentes que les superaban varias veces en número. La principal conmoción para el Tsahal tuvo lugar a lo largo del canal de Suez, donde el ejército egipcio ejecutó su plan de asalto con eficiencia y habilidad y, tras un cruce relativamente sencillo durante la tarde, logró superar las defensas israelíes en la orilla oriental y penetrar cerca de 5 km en el Sinaí.

 

  • La Unión Soviética y la Guerra de Octubre por Uri Bar-Noi (Bar-Ilan University)5 La historiografía contemporánea sostiene que la Unión Soviética no fue instigadora directa del ataque simultáneo de Siria y Egipto contra el Estado de Israel del 6 de octubre de 1973. Una vez iniciadas las hostilidades, trazó una estrategia política diseñada para minimizar el riesgo de una derrota árabe y también de una confrontación entre superpotencias. A pesar de ello, sí queda demostrado que el Gobierno soviético tuvo cierta responsabilidad en el estallido de la guerra. Su política dual en los asuntos de Oriente Medio, orientada a resolver el dilema de cómo armar a los árabes y ayudarles a alcanzar la paridad militar con Israel, mientras mantenía una fuerte influencia sobre ellos para prevenir que se desencadenara otra confrontación que pudiera poner en riesgo sus intereses regionales e internacionales, redujo considerablemente su capacidad para evitar la Guerra del Yom Kippur.

 

  • Frente sirio: el espejismo de octubre por Eyal Zisser (Tel Aviv University). La Guerra de Octubre de 1973 fue un hito emblemático en la historia de la Siria moderna, que forjó su destino con sus propias manos en vez de dejarlo a merced de terceros, como había ocurrido hasta entonces. El ejército sirio demostró ser un digno adversario de las fuerzas israelíes e incluso consiguió logros significativos en los primeros compases de la campaña que, aunque breves, fueron suficientes para borrar la mácula de la derrota en la Guerra de los Seis Días. No resulta sorprendente, por tanto, que el 6 de octubre, día en que estallaron las  ostilidades, fuera declarado fiesta nacional en conmemoración de los milagrosos logros de la Siria de Hafez al-Asad durante y después de la guerra. Sin embargo, Siria finalmente fracasó, a diferencia de Egipto, en sus esfuerzos de mantener en el tiempo los éxitos militares obtenidos al comienzo de la contienda y, lo que es peor, fue incapaz de traducir dichos logros en ventajas políticas (la devolución de los Altos del Golán, por ejemplo) tras el cese de las hostilidades.

 

  • La batalla de la Granja China. Punto de inflexión en el Sinaí por Fernando 7Quesada (UAM). Cuando en junio de 1967 el Tsahal ocupó el Sinaí y llegó hasta el canal de Suez, sus soldados encontraron en el tramo situado entre Ismailía y el Gran Lago Amargo un amplio complejo agrícola experimental abandonado. Interpretando erróneamente los caracteres japoneses de los letreros de la maquinaria, el lugar fue llamado la “Granja China”. La tropa que bautizó así el lugar no imaginaba que este complejo de edificios y canales de irrigación, dominados al norte por la colina llamada en clave Missouri (Talata para los egipcios), se convertiría, entre el 14 y 18 de octubre de 1973, en el escenario del que iba a ser el combate más feroz de la Guerra del Yom Kippur.

 

  • Un largo y complejo proceso de paz por Asaf Siniver (University of Birmingham). Israel, Egipto y Siria se hallaban exhaustos militarmente tras tres semanas de combates, la ayuda militar soviética a sus socios árabes resultó insuficiente y el dilatado historial de ineficacia diplomática de Naciones Unidas en la región la convertía en una mediadora inadecuada. Bajo la dirección del secretario de Estado Henry Kissinger –el presidente Nixon estaba enfrascado en la crisis del Watergate que le conduciría a la dimisión en agosto de 1974–, la política exterior norteamericana tras el conflicto descansaba en varias exigencias apremiantes: rehacer las relaciones con el mundo árabe después de haber apoyado a Israel durante la guerra; levantar el embargo de petróleo que paralizaba la economía global; reducir al mínimo la influencia soviética en la región y cimentar el papel de Estados Unidos, por primera vez en la Guerra Fría, como principal potencia extranjera en Oriente Medio.

 

  • Los palestinos y la guerra por Nigel Parsons (Massey University). El pueblo9 palestino, disperso y con condición de refugiado, tuvo que encarar la Guerra de Octubre de 1973 en frentes diferentes, a pesar de que Palestina no fue un teatro de operaciones activo. El territorio de la Palestina pre-1948 sufrió algunos bombardeos, al convertirse el norte de Israel en objetivo de las guerrillas de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que operaban desde el Líbano. Los territorios ocupados de Cisjordania y la Franja de Gaza, capturados por Israel en 1967, sufrieron una limitada pero progresiva insurgencia contra la presencia israelí, mientras que la cúpula de la OLP en Beirut hizo una modesta aportación a los combates en los frentes sirio y egipcio. En comparación con los desastres de 1948 y 1967, la repercusión de 1973 para Palestina desde el punto de vista militar fue reducida, pero el significado político resultó trascendental.
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